Pedro Lozano en el Business Experience del Máster en Dirección y Gestión de Empresas de la USJ
Pedro Lozano, cofundador de Imascono y presidente AJE Aragón, fue el último invitado a los encuentros Business Experience del Máster en Formación Permanente en Dirección y Gestión de Empresas, un programa de conferencias que acercan a los alumnos a profesionales de empresas de referencia en Aragón.
El ponente repasó su trayectoria vital y profesional para compartir con los estudiantes consejos y valores que le llevaron a aparecer en la lista Forbes de los 100 más creativos en el mundo de los negocios viniendo de “una familia de clase media de La Puebla de Alfindén”.
Durante toda la conferencia planteó al público la pregunta “¿Existe la suerte?” y propuso reflexionar sobre ello, pues, según fue relatando, su historia está llena de momentos que, en un primer momento, podrían considerarse “mala suerte”, pero que, años más tarde, pueden verse como oportunidades que le han llevado a estar donde se encuentra en la actualidad.
Comenzó compartiendo su trayectoria en el mundo del fútbol, donde formó parte de los equipos de la cantera del Real Zaragoza y fue convocado por la Selección Española con 16 años. También pasó por el Andorra de Teruel y logró ascender a Segunda División B. Logró una oportunidad para jugar en Birmingham y en el primer entrenamiento, antes siquiera de haber firmado el contrato, se rompió el menisco.
“Fueron días muy duros. Tantos años dedicándome al fútbol y la única lesión grave tuvo que llegar en ese momento. Puede parecer mala suerte, pero por este motivo volví a Imascono, que tenía un año de vida, y, al final, gracias a esa mala suerte podríamos decir que terminé trabajando con Rafa Nadal”, recordó Pedro.
Y es que, uno de los grandes proyectos que ha desarrollado Imascono ha sido la creación de un gemelo virtual de Rafa Nadal para la web de la Rafa Nadal Academy, para que los usuarios pudieran visitar virtualmente la academia moviéndose por las instalaciones como si fueran el tenista.
Pero para llegar a este momento, Pedro relató que el proceso no fue fácil. Todo comenzó con 19 años, cuando se alió con su socio, Héctor Paz, para desarrollar “Alive Animals”, una marca de camisetas cuyo estampado de animales cobraba vida si lo escaneabas con una app móvil. “De aquí aprendí que no hay que guardarse las ideas por miedo a que te las copien. Si yo no hubiera compartido lo que rondaba por mi cabeza, no habría conocido a Héctor”, reflexionó Pedro.
A pesar de lo innovador de la idea, no funcionó en el mercado, pero les sirvió para poner la primera piedra de Chromville, un producto de realidad aumentada enfocado a los niños con el que consiguieron más de un millón de descargas de 120 países. Este éxito les permitió “construir equipo” y sentar las bases de Imascono. En 2017, decidieron paralizar el proyecto de Chromville y se centraron en implementar el grueso de la empresa hoy en día: el desarrollo de servicios digitales para grandes empresas.
“Lo más importante es entender y escuchar los problemas de los clientes, porque quizás en ese momento no cuentas con la tecnología que requiere el proyecto, pero si comprendes qué necesitan, puedes adaptar sus necesidades a la tecnología existente”, afirmó el cofundador de Imascono.
La llegada de la covid-19 fue otro punto de inflexión para la empresa, ya que, gracias a un cliente italiano que les iba comunicando qué pasaba en el país con el virus, consiguieron adelantarse y comenzar a desarrollar un producto mínimo viable de plataforma para realizar eventos virtuales en 3D. “10 días después del confinamiento, lanzamos un vídeo para presentar el producto y una lading page donde recibimos cientos de solicitudes de información”, recordó Pedro. “Y esta idea, al final, nos llevó a desarrollar la ofrenda virtual de flores en 3D para las Fiestas del Pilar, que fue todo un éxito y con la que conseguimos 32 millones de impactos”, agregó.
Este ejemplo le sirvió para retomar la idea de la influencia de la suerte, pues la crisis de la covid-19 podría considerarse mala suerte, pero terminaron convirtiéndola en una oportunidad para seguir creciendo.
“Al final, el trabajo, como la vida, son relaciones. Hay que compartir las ideas, tener escucha activa, ser nobles, humildes, honestos y estar preparados para los momentos difíciles que puedan llegar”, concluyó.