Artículo publicado en Heraldo de Aragón el 17 de septiembre de 2026
Cuando se es joven, como se tiene tiempo, ganas y poca experiencia, se suele discutir de todo y por todo hasta la extenuación, buscándole siempre tres pies al gato. Algunos recuerdan –e incluso presumen– de aquellas asambleas universitarias en las que se debatía sobre las condiciones del debate sin llegar a ninguna conclusión. Lo cual, visto hoy en perspectiva, tal vez era una sana costumbre.
En mi caso, a veces recordamos las discusiones que teníamos sobre si se podía pertenecer a algo sin formar parte de ello y viceversa: intervenir y tomar parte en algo sin implicarse o comprometerse de algún modo. Más claramente (y más de uno se sonreirá al...