Por un lado, una costumbre editorial china era un bello recordatorio de lo imperfectos que somos; por otro parecía decir que lo somos... pero porque queremos
Por más tópico que resulte, es cierto que las lecturas son como las cerezas: tiras de una y te lleva a otra, y ésa a otras, que se te van enredando sin saber dónde acabarán y en ocasiones con riesgo de indigestarte.
Leía hace poco el Elogio de las virtudes minúsculas, de Marina van Zuylen, un libro precioso en el que la autora hace una defensa de los límites y «la vida suficiente» frente a la tiranía del éxito y la obsesión por el poder y el reconocimiento, pero que me recordaba al comentario que oí una vez a la madre de mi compadre M., que aspiraba a que...