Blog 5.0

Personas que somos proceso: cuando la transformación propia suaviza el dolor ajeno.

Tenía 22 años cuando la guerra me atravesó. No solo el país: a mí. El ruido de las bombas no se olvida, pero más ensordecedor es el silencio que queda después. La guerra de Kosovo me rompió de una forma que no supe entender en aquel momento. La muerte estaba cerca, pero no siempre era física. Era una muerte lenta de certezas, de inocencias, de esperanzas. Una muerte del yo que había sido.

Yo no elegí esa guerra. Pero elegí qué hacer con ella dentro de mí.

A veces pienso que el verdadero despertar ocurre justo ahí, cuando ya no queda nada firme a lo que aferrarse. Cuando todo lo conocido se deshace, y solo queda el temblor del alma...

Psicóloga con alma
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