Microdramas
Se materializa la fragmentación absoluta del audiovisual
Dos parejas quedan para disfrutar de una noche de cine cuando una enigmática figura toma el control de la televisión y los fuerza a confesar algunos de sus mayores secretos. Esta premisa narrativa podría coincidir con la de cualquier película o serie de suspense; sin embargo, es la trama de “Tiempo de pantalla”, un microdrama. Sí, como se lee: un microdrama. La fragmentación absoluta del audiovisual se materializa en este formato que divide los productos en múltiples episodios (en el caso del ejemplo, 57), muy breves (de entre uno y dos minutos, aproximadamente) y en vertical, para facilitar su difusión en redes sociales y transformar cualquier momento en una oportunidad de consumo. El fenómeno se ha expandido internacionalmente desde su surgimiento en China y ha propiciado la aparición de plataformas especializadas como GoodShort, DramaBox o My Drama. El formato también ha captado la atención de algunas empresas de producción audiovisual con el fin de posicionarse dentro del actual ecosistema del entretenimiento digital; este es el caso de HOORAE Media, compañía encargada de “Tiempo en pantalla” y que se emitió en TikTok bajo un acuerdo de colaboración. Los microdramas los conforman episodios que recurren al cliffhanger (finales abiertos) como técnica narrativa; tienden a explorar, sobre todo, dramas familiares, romance y temáticas sensuales, con un claro toque sensacionalista. Telenovelas en píldoras para tu teléfono móvil, sin pausas ni tiempos muertos. Dopamina inmediata.
Artículo publicado en Heraldo de Aragón
Elena Capapé Poves
Profesora de la Universidad San Jorge