Dos parejas quedan para disfrutar de una noche de cine cuando una enigmática figura toma el control de la televisión y los fuerza a confesar algunos de sus mayores secretos. Esta premisa narrativa podría coincidir con la de cualquier película o serie de suspense; sin embargo, es la trama de “Tiempo de pantalla”, un microdrama. Sí, como se lee: un microdrama. La fragmentación absoluta del audiovisual se materializa en este formato que divide los productos en múltiples episodios (en el caso del ejemplo, 57), muy breves (de entre uno y dos minutos, aproximadamente) y en vertical, para facilitar su difusión en redes sociales y transformar cualquier momento en una oportunidad de consumo. El fenómeno se ha expandido...